Nevenka: una mujer contra el patriarcado

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Hace poco más de 20 años, una España pletórica estrenaba el siglo XXI con la esperanza de un futuro mejor, lleno de progreso y libertades. Nada hacía sospechar que una tormenta sacudiría la política española y que esta historia llegaría a nuestros días. Una joven de apenas 25 años decidía denunciar el acoso sexual que estaba sufriendo por parte de su jefe, Ismael Álvarez, el entonces alcalde de Ponferrada. No solo ante los Tribunales, pero también ante la opinión pública que escuchaba perpleja sus palabras. Incluso después de que la Justicia sentenciase a su favor, la sociedad española continuó amedrentándola. Como si en vez de ser la víctima de la historia, ella fuese la verduga. nevenka mujer patriarcado

Le ha costado un par de décadas y un documental de Netflix el que la sociedad haya abierto los ojos sobre su caso y que vea, por fin, el sufrimiento de una mujer acosada. ¿Cómo pudimos defender al acosador? ¿Por qué no la creímos a ella? ¿Cómo pudimos presionarla tanto como para que decidiera vivir el resto de su vida fuera de España?

Nevenka Fernández: contra el patriarcado

Desde que conocí su historia a raíz del documental, hay algo en mí que no para de pensar en ella y, sobre todo, en lo sola que tuvo que sentirse. Debió pensar ¿ha valido de algo denunciar? ¿he arruinado mi vida? Nevenka tuvo mucha valentía para denunciar en el año 2001. En esos momentos no era habitual denunciar. El acoso sexual se había introducido en el Código Penal en 1999 y no existía la ley de violencia de género, que fue aprobada en el año 2004. Pero, además, ella lo estaba haciendo contra una figura pública, un alcalde. De hecho, fue la primera condena a un cargo público por acoso sexual que hubo en España. A pesar de todo, incluso de su juventud y de las presiones hacia su familia, ella decidió no callar y lanzar un mensaje poderoso al mundo.

“Tengo 26 años… y dignidad. (…) Me lo debo a mí misma y se lo debo a todas las mujeres que ahora mismo pueden estar viviendo una situación tan terrible como esta”

Además, Nevenka tuvo que enfrentarse a otros muchos brazos del patriarcado que arremetieron contra ella. Uno de los más impactantes y vergonzosos fue la actuación del Ministerio Fiscal durante el juicio. Llegaron a preguntarle en una de las sesiones: “¿Por qué usted, que ha pasado este calvario, este sufrimiento, que se le han saltado las lágrimas, por qué usted que no es una empleada de Hipercor que le tocan el trasero y tiene que aguantar por el pan de sus hijos, por qué usted aguantó?”. La propia justicia en 2002 normalizaba el acoso sexual hacia las mujeres.

Pero sin duda, el mayor rival de Nevenka, y el arma más potente del patriarcado -y me atrevo a decir que sigue siéndolo- fue la opinión pública. Ese ente que tiene la fuerza suficiente para decidir sobre la vida de las personas, especialmente de las mujeres, y que sentencia si lo que hacen y dicen es verdad.

Hasta tal punto llegó el martirio hacia Nevenka que durante meses el discurso político de España se centró en ella y la culpabilizó de todo. Ismael Álvarez dijo que todo era una estrategia del partido de la oposición para alzarse con el poder. Ana Botella llegó a declarar sobre Ismael Álvarez que “ha tenido una postura impecable al dimitir antes de que haya una sentencia firme”.

Llegó a haber una manifestación en apoyo al acosador que reunió a más de 3.000 personas en Ponferrada. Tal fue el apoyo de la opinión pública que la Asociación para la Defensa de la Mujer Acosada (Apadema), que se presentó como acusación popular en el juicio, decidió retirarse porque habían “perdido la confianza en Nevenka Fernández”. A pesar de esto, es importante mencionar que las feministas sí estuvieron ahí para organizar una contramanifestación que lanzó un rayo de luz y esperanza.

Destrozar la vida de una chica de 25 años le costó a Ismael Álvarez una multa de 2.160€ y una indemnización de 12.000€. Algo que, para un hostelero y político como él, no supuso un gran problema. Sin embargo, a diferencia de Nevenka, se llevó algo mucho más importante: el apoyo de la opinión pública. A él, el pueblo le ha querido y defendido hasta la actualidad. Ya condenado, se volvió a presentar a las elecciones municipales de Ponferrada de 2011 con un partido creado por él mismo, que consiguió 5 ediles y que fue clave para formar gobierno.

Una de las cosas que más me sorprende de esta historia es que un caso tan importante como este, un referente y precedente en toda regla –hoy en día se considera el primer caso de “me too” en España”– haya pasado tan inadvertido desde que Nevenka decidiese huir de España hace 20 años por no poder hacer frente a la presión mediática. ¿Cómo vamos a enseñar a nuestras futuras generaciones qué es el patriarcado si no les enseñamos las consecuencias más duras de este? nevenka mujer patriarcado

Estos días, salvando las distancias, aunque con una línea temporal muy cercana, estamos viviendo algo parecido con el caso de Rocío Carrasco. Una mujer víctima del machismo, castigada por la opinión pública durante dos décadas. Ambas historias nos han sacudido de nuevo este 2021, recordándonos por qué el feminismo es tan importante. Ahora la opinión pública ha decidido cambiar su veredicto sobre ellas: merecen su apoyo, dándoles un “final feliz” a sus historias. Sintiéndolo mucho, a mi este “final” solo puede saberme agridulce. No solo por cómo sus historias han sido silenciadas la mitad de sus vidas y el sufrimiento que han tenido que enfrentar. Sino porque es aterrador pensar cuántas mujeres han vivido algo similar y viendo cómo ellas han sido castigadas y silenciadas, han decidido callar por no enfrentarse a esa temida opinión pública.

nevenka mujer patriarcadoComo sociedad, no solo fallamos a Nevenka, sino a todas esas mujeres que se vieron reflejadas en ella. Estamos en deuda con todas ellas. No volvamos a olvidar su historia y no dejemos que se repita. nevenka mujer patriarcado

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