El negocio del feminismo

El feminismo está de moda. O eso es lo que creen muchos y muchas. Hoy en día el feminismo se ha convertido en un negocio. Podemos ver la imagen de mujeres luchadoras que han reivindicado nuestros derechos, impresas en bolsos, camisetas o tazas. Pero, ¿es esto una expansión más del feminismo o es el capitalismo comiéndose de nuevo un movimiento social?

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Las marcas utilizan los mensajes reivindicativos de la manifestaciones o conferencias feministas para plasmarlos en sus camisetas. Esto fue lo que sucedió con la charla TED  “Todos deberiamos ser feministas” que dio Chimamanda Ngozi Adichie. Dior utilizó el título la charla para lanzar una colección de camisetas bajo el mismo el lema.

Esto abrió la veda en el mundo de la moda. Inditex comenzó a comercializar diferentes diseños de camisetas con mensajes feministas. Pero, ¿realmente sabe su público lo que significa el feminismo?, ¿saben que esas camisetas con mensajes feministas están hechas por mujeres explotadas?.

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Pero no sólo se han adueñado de los mensajes feministas y comercializado con ellos. Sino también con la imagen de las mujeres que durante tantos años han luchado por nuestros derechos. Frida Kahlo, Ruth Bader Ginsburg o Simone de Beauvoir son los iconos feministas con los que más ha comercializado el capitalismo.

El negocio del feminismo: merchandising

La pintora mexicana, Frida Khalo se ha convertido en una explotación comercial. Podemos encontrar su rostro en diferentes productos desde calcetines, camisetas, teléfonos, velas, agendas, tazas a incluso macetas. Es lo que se conoce como la fridamanía. Un movimiento que no sólo se ha quedado en México sino que ha dado la vuelta al mundo.

Pero quién conozca verdaderamente la historia de Frida Kahlo, sabrá el compromiso social y político que manifestó en vida. Por lo que obviamente ella nunca estaría de acuerdo con esta sobreexplotación de su imagen.

Utilizar frases o la famosa silueta de Simone de Beauvoir en cuadernos o agendas no tiene de malo, cuando esos cuadernos o agendas no están producidos por trabajadores y trabajadoras explotadas. Ya que es vergonzoso y muy del estilo de lo que conoce como feminismo liberal.

Por cada persona que lleva una camiseta feminista fabricada por una mujer explotada, no gana el feminismo, ni se expande. Gana el capitalismo y su afán por adueñarse de todo.

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