Diez mujeres fotógrafas que hicieron historia

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¿Cuántas veces el trabajo de una mujer se ha menospreciado respecto al de un hombre? La discriminación por género ha golpeado prácticamente todos los sectores laborales desde el inicio de nuestra historia, incluido el audiovisual. Hoy hablamos de la trayectoria de diez mujeres fotógrafas que hicieron historia.

Anna Atkins, la primera mujer fotógrafa

Anna Atkins, nació en 1799 y se consagró como la primera mujer fotógrafa al dominar
técnicas como la creación de fotogramas y la cianotipia. Huérfana de madre, estrechó profundamente lazos con su padre, John George Children, un respetado científico de la época. Esta conexión paterno filial desembocó en una avanzada y completa educación científica, anómala en la época por ser mujer.

En 1825 contrajo matrimonio con un comerciante y se trasladó al sur de Inglaterra donde cultivó sus conocimientos en botánica y biología. Gracias a su precisa elaboración de herbolarios fue admitida en la Sociedad Botánica de Londres, una de las pocas instituciones científicas que aceptaban a mujeres. Durante 1839, William Fox Talbot presentó a la comunidad científica londinense la creación de fotogramas que consistía en colocar un objeto sobre una superficie fotosensible y exponerlo a la luz directa del sol. ”

Siendo consciente de que estos métodos podrían ayudar en el avance de la ciencia botánica, Anna Atkinsaprendió ambas técnicas y las puso en práctica evidenciando el excepcional potencial de la fotografía.

Ilse Bing, la “reina de la Leica”

Pionera en el empleo de la fotografía nocturna o el flash electrónico, Ilse Bing participó activamente en los nuevos movimientos artísticos que se generaron entre los años 30 y 40 en Europa. Nació 1899 y aprendió fotografía en sus primeros años de juventud de manera autodidacta. Gracias a ello y a sus estudios en Bellas Artes completó una formación artística del más alto nivel. diez mujeres fotógrafas

Entre sus influencias se encuentran algunos de los movimientos más notables de la época. Como la corriente de diseño de la escuela Bauhaus y los influjos vanguardistas. Siempre en mano de una Leica, los colores de sus fotografías hasta 1950 estaban limitados al blanco y negro y sus temas trataban de mostrar la idea de que el verdadero arte reside en la belleza de lo simple. Durante 1930 vivió en París, donde entabló contacto y amistad con algunos de los grandes artistas de la época: Florence Henri y Emmanuel Sougez. Fue este último quien la consagró como “la reina de la Leica”.

Provenía de una familia judía y acomodada, por lo que tuvo que exiliarse para poder sobrevivir a las políticas antisemitas nazis. Antes de entrar en EE.UU se vio obligada a dejar atrás algunos de sus trabajos al no poder pagar todos los impuestos que éstos requerían para acceder al país.

A finales de los años cincuenta abandonó el mundo de la fotografía para dedicarse a la ilustración y a la poesía. No obstante, hacia 1970 se redescubrió su obra gracias a una exposición colectiva en el Museo deArte Moderno de Nueva York. Desde entonces sus fotografías han estado expuestas en todo tipo de galerías del mundo, incluso después de su muerte en 1993.

Hannah Höch, pionera del fotomontaje

Nació en 1889 en Alemania y abandonó los estudios en su adolescencia para encargarse del cuidado de una de sus hermanas. Pero en 1912 inició sus estudios en artes gráficas, tuvo que hacer un parón en su carrera artística debido al estallido de la Primera Guerra Mundial y su voluntariado para la Cruz Roja. Durante su formación estuvo muy influenciada por Kurt Schwitter y Hans Arp quiénes la introdujeron en los círculos dadaístas de la época. Al terminar la guerra, Höch descubrió junto a este último la técnica del fotomontaje.

Su técnica artística se basa en una nueva concepción del cuerpo de la mujer. Utilizando sus conocimientos pictóricos, crea figuras humanas en las que los rasgos y características europeas se mezclan fundiéndose con los africanos y japoneses. La temática de sus fotomontajes pone el foco en políticas de protesta y en la aceptación del colectivo LGTB, centrándose en muchas ocasiones en el amor lésbico.

Durante la República de Weimar participó en movimientos de protesta contra el machismo y la misoginia. Hasta 1931 se integró en el Novembergruppe y posteriormente en De Stijl. Con el auge del fascismo alemán su obra fue censurada y se vio obligada a exponer en el extranjero aunque nunca huyó del país. Tras terminar el conflicto, se asentó en la República Democrática Alemana donde vivió hasta su muerte en 1978.

Gerda Taro, primera fotoperiodista de guerra

Se abrió paso en un camino lleno de obstáculos y murió haciendo lo que más le gustaba: plasmar la realidad en fotografías. Gerda Pohorylle, nació en Alemania en 1910 en el seno de una familia burguesa, judía y polaca.

Su formación la dotó de una perspectiva crítica que la llevó a concretar sus protestas en fotografías. Involucrada en movimientos obreros de tendencia socialista, tuvo que huir en 1933 a París debido al ascenso del nazismo y de la consagración de Hitler como Führer.

En agosto de 1936, Gerda Taro llegó España con el objetivo de documentar la causa y defensa republicana para vender las fotos a la prensa francesa. Al principio utilizó la marca Robert Capa, por lo que, a día de hoy, resulta difícil distinguir la autoría en las fotografías. No obstante, poco después, Taro empezó a firmar como Photo Taro. De su estilo destaca su atención por enfocar el frente de guerra sin olvidar a la población civil. Milicianos, tropas y civiles armados eran los principales protagonistas de sus negativos. Taro era plenamente consciente del gran poder que tenía la fotografía.

Gerda Taro rompió los esquemas convirtiéndose en la primera fotoperiodista especializada en conflictos bélicos. Murió atropellada por un tanque en 1937, cuando tenía 27 años y fue enterrada en Francia con todos los honores de una heroína antifascista.

Eve Arnold, primera fotógrafa de Magnum

Hija de inmigrantes rusos, Arnold nació en Filadelfia en 1912. Estudió fotografía en 1948
en el Instituto Social de Investigación de Nueva York, y gracias a su fluidez y naturaleza artística pronto comenzó a trabajar como fotógrafa. En 1957 se convirtió en la primera mujer miembro de la Agencia Internacional Magnum.

Concibió la fotografía como una combinación perfecta de conceptos y medios, por lo que sus obras engloban distintos estilos y registros; desde fotografías de rodajes hasta el reporterismo. Además, su trabajo fue el primero en seguir el rastro de los inmigrantes africanos al norte de EEUU.

Uno de sus proyectos más conocidos y valorados fue la serie de fotografías que realizó
a la actriz Marilyn Monroe. Las dos construyeron un trabajo único que hubiera sido imposible de realizar sin la puesta en común de ambas artistas, demostrando una vez más al mundo la grandeza material que pueden generar las mujeres cuando se apoyan mutuamente.

Murió a los 99 años en 2012 dejando un gran legado artístico. Arnold siempre defendió la de la sociedad es puramente emocional y que es el trabajo del fotógrafo inmortalizarlo para
abrir los ojos a quienes no puedan llegar a verlo.

Diane Arbus, la belleza de ser diferente

La obra de Diane Arbus muestra el lado “escondido” o “marginal” de la sociedad. Sus trabajos se esfuerzan por descubrir al espectador una nueva perspectiva social situando como protagonistas a aquellos que no cumplen con los estándares sociales.

De origen polaco, Diane Arbus nació en 1923 en Nueva York. Muy joven contrajo matrimonio con Allan Arbus, quien le inició en el mundo de la fotografía regalándole una cámara Graflex. Con suma probabilidad ese momento marcó un punto de inflexión en el transcurso de su vida. A partir de ahí, fue cuestión de tiempo que su talento desbordara su presente y su futuro.

Subvencionada con una beca de la FundaciónGuggenheim, Arbus pudo desarrollar su carrera como artista. En los años cuarenta comenzó su trayectoria laboral; a pesar de que en sus inicios se dedicó a la fotografía de moda trabajando para Vogue o Esquire. En los años sesenta a recorrer los barrios estadounidenses más marginales de la sociedad de la época con el fin de retratar a los personajes más carismáticos y sorprendentes de la ciudad.

Su obra, que nunca aparece reflejada en color, hacía protagonistas a todas aquellas personas que habían sido tachadas por los estándares como diferentes, poniendo así el foco en prostitutas, transexuales, tatuados, gemelos, enanos y personas con alguna discapacidad física o mental.

Barbara Kruger, el arte la crítica

Barbara Kruger es conocida por fusionar fotografías con el diseño gráfico, teniendo siempre como influencia la poesía y los medios de comunicación de masas. Nació en 1945 en Nueva Jersey y estudió diseño para luego dedicarse a la docencia. Mientras impartía clases en la Universidad de California empezó a interesarse por la fotografía y como fruto de esta nueva pasión surgió el libro Picture/Readings que exponía algunas de sus fotografías con pequeños textos.

Dos años más tarde comenzó a tomar como base imágenes comerciales en blanco y negro, añadiéndolas un eslogan en blanco sobre una banda roja. Su intención era plasmar críticas sociales con tono irónico en carteles muy llamativos para causar mayor impacto. Los temas de su trabajo se pueden resumir en la lucha contra el capitalismo patriarcal, la imposición de los estándares de belleza sociales y el abuso de poder del primer mundo.

Las obras de Kruger no solo tienen presencia en museos y galerías; sus trabajos se pueden encontrar tanto en plazas, en el metro o en la calle. Con aire innovador y progresista Kruger, fue capaz de abrirse camino en el mundo patriarcal de finales del Siglo XX dejando una huella tan profunda como transgresora.

Annie Leibovitz, la fotógrafa de las estrellas

Nació en 1949 en Connecticut. Su formación artística comenzó en el San Francisco Art Institute donde a pesar de haber estudiado en un principio pintura, descubrió su vocación como fotógrafa.

Hacia 1970 comenzó su carrera profesional como fotógrafa trabajando para lo que era entonces una pequeña revista de música rock: Rolling Stone. Sus porfolios impresionaron a Jann Wenner y con tan solo 23 años fue ascendida a jefa de fotografía. Su posición dentro de la revista le permitió descubrir mundo y asistir a algunos de los eventos más relevantes de la época, como acompañar a la banda de los Rolling Stones en su gira internacional de 1975. diez mujeres fotógrafas

Una de las fotografías más destacadas de esta época es aquella que muestra a John Lennon desnudo, acurrucado alrededor de Yoko Ono, quien aparece completamente vestida con colores oscuros.

En 1983 comenzó a trabajar para Vanity Fair. Sus fotografías mostraban todo tipo de personajes célebres de la sociedad norteamericana. Una de sus grandes portadas
muestra a Demi Moore embarazada. La grandeza de esta fotografía radica en el enfoque del cuerpo desnudo y de su composición. A diferencia de otras imágenes de la época, no muestra el cuerpo desnudo de la mujer como un objeto sexual sino como un pilar humano de fortaleza y vida.

Sus trabajos en sendas revistas y en campañas publicitarias de alto perfil le han abierto paso para valerse de todo tipo de premios y galardones. Es considerada como una de las mejores fotógrafas de retratos de EE. UU y fue elegida como fotógrafa oficial de los Juegos Olímpicos de Verano en Atlanta.

Con una vida llena de retratos genuinos y de fotografías, sus obras originales se pueden encontrar en diversas galerías artísticas estadounidenses. Durante su trayectoria Leibovitzno solo ha plasmado a los grandes motores sociales de las últimas décadas sino también los cambios que venían consigo.

Cristina García Rodero, primera fotógrafa española de Magnum

Cristina García Rodero nació en pleno régimen franquista. A pesar del adoctrinamiento religioso militar propio de la dictadura, fue capaz de desarrollar una visión libre y creativa. Se licenció en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. En 2007 se convirtió en fotógrafa asociada de la Agencia Magnum Photos y en 2009 consiguió convertirse en fotógrafa asociada de pleno derecho.

Sus primeras obras se expusieron en los concursos universitarios de finales de los años sesenta y, desde sus comienzos tuvo una gran inclinación por mostrar la realidad española desde diferentes puntos de vista. Engloba así temas como el folclore, la religión, la muerte y la vida. Su vida profesional no solo ha girado en torno a la producción fotográfica, sino que también se ha centrado en la colaboración con publicaciones en medios españoles y en la docencia.

Su estilo se concreta en series de fotografías muy expresivas, que manifiestan la cultura y el arraigo español, en blanco y negro, desde diferentes perspectivas. Dada su influencia y reconocimiento social en 2018 se inauguró en su ciudad natal, Ciudad Real, un museo que lleva su nombre, siendo este el primero que se dedica a una fotógrafa española.

Shirin Neshat, la unión de dos culturas

Shirin Neshat nació en Irán en 1957 en un momento histórico en que el país vivía un periodo de progreso capitalista y laico, acercándose al modo de vida occidental. Tanto ella como sus hermanos recibieron una formación académica avanzada que le permitió estudiar en universidades americanas.

Al volver a su país, encontró un país sombrío que castigaba la libertad de expresión y suprimía los derechos humanos. Esta experiencia supuso un punto de inflexión en su vida y elaboró su primer proyecto: Women of Allah. Esta serie fotográfica de gran formato y en blanco y negro representa retratos e imágenes de cuerpo entero de mujeres vestidas con un chador. La piel que no está cubierta por la prenda aparece pintada con grafías persas que tienen una gran carga simbólica. Son textos de escritoras iraníes en las que se expone temas tabús como el sexo, el deseo y la vergüenza.

Además de dedicarse a la fotografía, ha dirigido cortometrajes y largometrajes que siempre han intentado mostrar desde el exilio el papel de la mujer en el mundo oriental. Como punto de unión entre dos culturas, Neshat no abandona su compromiso de concienciar a Occidente con el objetivo de frenar las violaciones a los derechos humanos en su país. Su realidad enfrentada al recuerdo se convirtió en el detonante de una explosión creativa que busca romper los prejuicios y plasmar la realidad de cientos de mujeres anónimas.diez mujeres fotógrafas

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