Desmontando el amor romántico a través de SKAM

Para celebrar San Valentín hemos decidido darle un repaso al amor romántico. A través de la serie SKAM y la trama de su tercera temporada desmontamos todas las formas en las que se manifiesta en las relaciones de pareja 

El amor de pareja, como diría Bourdieu, es la religión de la cultura de masas, la religión de las últimas generaciones. Hemos crecido consumiendo constantemente cultura donde el amor romántico es el centro del mundo. Es la causa, el motor y el fin de la felicidad. Es la felicidad básicamente. skam

Aprendemos desde muy pequeños a poner a la pareja por encima de la familia o de la amistad, dejamos a los demás tipos de amor relegados a un segundo plano porque así nos enseñan a sentirlo y construimos nuestra vida en base a nuestras parejas. Pero bien, ¿qué se supone que es el amor? Definirlo es muy difícil, diría que casi imposible, pero si nos preguntan lo que no es el amor la mayoría de nosotros lo tendría bastante claro. El amor no es posesión, celos, infidelidad. El amor, por el contrario, es pasión, respeto, confianza en el otro.

Gracias a los esfuerzos del feminismo por mostrarnos las contradicciones del amor romántico la teoría la tenemos muy clara, pero algo falla en la práctica cuando muy pocas parejas se salvan de tener una relación tóxica.

Hemos normalizado lo tóxico, lo justificamos infinidad de veces porque todos pensamos que nuestra relación es diferente, que las demás relaciones sí son tóxicas pero la nuestra no o que esa persona que nos ha dicho que hay cosas en nuestra pareja que no están bien en realidad no tiene ni idea. Que es muy fácil criticar está claro, pero más fácil es vivir sin plantearnos por qué amamos, cómo amamos y por qué tenemos las relaciones que tenemos. Desaprender para aprender a amar de una manera natural y sana es un camino difícil y largo, quizás interminable, pero es cuestión de vida o muerte recorrerlo. Sobre todo para las mujeres, porque ya sabemos que nuestro opio siempre ha sido el amor.

Skam España: el caso de Nora

Nora es una chica de 17 años; inteligente, segura de sí misma, independiente, responsable, cauta y muy muy feminista…hasta que “se enamora” y deja de ser ella. Esta es la historia que nos trae Skam España en su tercera temporada. Para quien no la conozca, Skam es una serie noruega emitida por primera vez en 2015. Debido a su éxito han sido varios los países que han adaptado la serie, pero el remake español ha sido el único que no ha seguido la historia original al pie de la letra.

En esta tercera temporada, que se está emitiendo actualmente en Movistar +, podemos ver la relación tóxica entre la protagonista, Nora, y su novio Miquel. Lo especial de esta versión es que han optado por hacer más obvios los detalles que hacen tóxica la relación para que llegue de una manera más directa a los espectadores ya que, en su versión original y aunque la intención de los creadores siempre fue mostrar la toxicidad, fueron muchos los que no alcanzaron a ver más allá y la consideraron una historia de amor preciosa.

“Vértigo” 

Nora conoce a Miquel a través de su hermana Emma. En realidad ya le conoce, porque era su amor platónico de pequeña, pero hace años que no le ve. El caso es que se reencuentran en un momento donde Nora es vulnerable, ya que ha dejado una antigua relación hace poco más de una semana. Miquel es como un soplo de aire fresco para ella, él es todo lo que Alejandro no era. Es más mayor, más maduro, atento y sobre todo, comparten los mismos gustos. Sabe siempre cómo sorprenderla. Es prácticamente perfecto, porque en eso se basan las conexiones, en sentir que la otra persona es totalmente afín a ti.

A diferencia de lo que mucha gente piensa nadie se enamora de un celoso compulsivo, de un maltratador, de un asesino. Te enamoras de un chico sencillo, bueno, que te trata genial hasta que ya no lo hace y ese es un proceso lento y sigiloso. En eso se basa una relación tóxica, en que nadie elige tenerla. Y Nora tampoco.

“Llamada rechazada”

Después de su reencuentro, Miquel aparece en el instituto de Nora para proponerle una cita y no nos queda claro cómo ha sabido dónde encontrarla, lo que sí nos queda claro es que se siente con el derecho a entrometerse en la vida de Nora sin pedir permiso y sin preguntar si a ella también le apetece verle a él. Empezamos mal.

A partir de ahí empiezan a salir y a verse todos los días. Él la recoge del colegio, le presenta a todos sus amigos y la mete completamente en su mundo, al igual que ella a él. Sus amigas empiezan a quejarse de que no la ven tanto como antes, pero lo normalizan pues para ellas es normal que al principio sea así.

Llegamos aquí a una escena importantísima donde Nora, que está sentada en el sofá con Miquel, recibe una llamada de su ex y él, en un acto-reflejo, coge el móvil de Nora y cuelga. Ella se queda sorprendida pero antes de que pueda reaccionar él se justifica diciendo que lo ha hecho sin pensar porque no quiere que ella entre en un bucle con su ex, como le sucedió a él en su antigua relación. Se victimiza para que Nora no se enfade por lo que acaba de hacer. Nora lo entiende y lo acepta, porque al fin y al cabo él no lo ha hecho por celos, sino por su bien.

“Tu imagen para siempre”

Estamos en 2020, ¿quién no ha mandado un “nude” alguna vez? De eso se trata este clip. Nora tiene serias dudas sobre si tener sexo ya o no con Miquel, ya que para ella es algo importante y no quiere hacerlo si no está completamente segura. Primero vemos una escena donde Nora y Miquel se están enrollando en la cama y él intenta meterle mano. Ella se la aparta y él vuelve a intentarlo de nuevo hasta que ella le dice “no” y él por fín para. Tiene que decirle que “no” para que lo entienda, pues con un gesto como el de quitar su mano de su coño no lo ha entendido.

“Mensajes contradictorios” lo llaman ellos, yo lo llamo pensar que la otra persona es un objeto a tu disposición.

Prosigamos. Por su actitud, está claro que Nora no está segura de querer tener sexo con él, pero su amiga Eva la presiona para que lo haga. Nora siente toda esta presión y ese mismo fin de semana decide hacerlo. A la mañana siguiente él le hace fotos desnuda y ella acepta porque en ese momento le apetece, aunque unos 10 minutos más tarde reflexiona y le dice que las borre, que no vaya a ser que le roben el movil o algo así. Lícito cambiar de opinión, cómo es lícito hacerte o que te hagan fotos desnuda. Él acepta, lo que no sabemos aún es si las ha borrado de verdad. A mí me da que no.

No son pocos los comentarios en la descripción del vídeo del tipo: “Nora, ¿por qué? o “Nora eres tonta, está claro lo que va a pasar luego”. Teniendo en cuenta que el público de Skam es realmente joven está claro la importancia de tratar este tipo de temas en televisión. Los jóvenes siguen siendo machistas y siguen echándole la culpa a ella, que es mujer. La llaman puta, guarra, zorra… cosas que nunca llamarían a un hombre por hacer exactamente lo mismo.

Como cuando hace menos de un año una mujer fue empujada al suicidio al difundirse por toda su empresa un vídeo sexual suyo, el llamado “porno de venganza”. También en ese caso pudimos leer cientos y cientos de comentarios rancios donde se le echaba a la culpa a la víctima.

“Tampoco pasa nada si no nos vemos todos los días”

Primera discusión. ¿El motivo? Los celos. Nora organiza un concierto con un amigo para recoger fondos para el viaje de fin de curso, por lo que tienen que ensayar un par de horas cada día. Miquel quiere que Nora pase tiempo sólo con él, por lo que hace notar a Nora que no le gusta nada que por motivo de los ensayos no se vean tanto. Nora se enfada ya que por primera vez siente que Miquel la está controlando.

Los días siguientes son muy duros para ella, pues siente que tiene razón pero no puede evitar querer volver a estar bien con él. Tiene una conversación con su hermana donde esta le dice que no puede ser tan orgullosa, que en una relación no se trata de tener la razón y que si le apetece le llame y no lo piense más. Un consejo de mierda, vaya. El caso es que Nora le hace caso y escribe a Miquel, quien estaba en ese preciso momento casi en su puerta para ir a pedirle perdón. Él se hace la víctima, da toda la pena que puede, se justifica con el típico “no quiero perderte” y asunto arreglado.

Después de esa discusión volverá a ser el mejor novio del mundo y así será cada vez que vuelvan a discutir.

Pero los celos de Miquel no tienen nada que ver con el miedo a perder a la persona con la que está, sino con la posesión sobre Nora como algo físico, que es suyo y que sólo él puede consumir. Y esto que le pasa a Miquel es una de las cosas que más tóxicas me parecen del amor romántico, el hecho de que el sexo/las relaciones puramente carnales sean lo más valioso dentro de una relación de pareja.

Perdonamos celos, faltas de respeto, insultos en discusiones acaloradas, intromisiones en la intimidad…pero una infidelidad nunca porque seguimos viendo al otro como un objeto que nos pertenece. Por eso podríamos soportar que la otra persona se enamorase de otro o que simplemente nos dejase de querer, pero nunca que su cuerpo (que consideramos nuestro) sea consumido por otra persona. Eso es posesión y no tiene nada que ver con amar a una persona. 

“A lo mejor es bueno que mantengamos lo nuestro entre nosotros. Nadie tiene por qué opinar”

Miquel ha entendido perfectamente que hacerle una escena de celos a Nora es alejarla de él, por lo que tiene que canalizar la posesión de una manera más inteligente. Es el día del concierto y Miquel, como es obvio, está ahí, viéndola. El problema es que no puede soportar verla compartiendo oxígeno con otro ser humano con genitales masculinos, por lo que decide hacerle algo al amigo que la acompaña en el escenario: romper su máquina de mezclas. Obviamente lo hace a escondidas, pero tiene la mala suerte de que el dueño de la máquina lo ve salir de la sala donde estaban los instrumentos y por lo tanto sabe que ha sido él.

Vemos una pelea de heteros que dura poco ya que Miquel se hace el ofendido y le dice a Nora que él se va. Una estrategia super inteligente para que ella se vaya con él y poder manipularla antes de que sus amigos le coman la cabeza en su contra. Él no fue y Nora lo sabe, por eso está dispuesta a enfrentarse a sus amigos por defenderlo. Porque confía en él y sobre todo porque no tendría motivos para hacerlo.

“Nosotros somos tú y yo, nadie más”

Eso es lo que le dice Miquel la noche después de la fiesta además de comentarle que no le gustaría que sus amigas pensarán mal de él y por eso la pusieran en su contra. Nora está de acuerdo, nadie tiene que meterse en su relación porque sólo ella le conoce y sólo ella sabe que él nunca haría algo así. De esta forma Miquel consigue alcanzar el punto de inflexión de una relación tóxica: la retroalimentación. Si Nora no comparte con nadie los detalles de su relación, nunca va a poder entender lo que está mal, pues sus sentimientos le impedirán ver el bucle en el que está entrando y del cual le será muy difícil salir.

Es importante hablar de amor tóxico, reflexionar sobre ello, repetir hasta la saciedad las conductas que no se tienen que tener.

Por eso es importante lo que está haciendo Skam en esta tercera temporada, porque ahora mismo en España hay cientos de chicas que, como Nora, tienen una relación tóxica y no lo saben ver. A veces sólo sirve la ley del espejo. A veces la única forma que tenemos de vernos cómo realmente somos es a través de los demás.

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