Cuñados en Navidades: cómo sobrevivir rodeada de ellos

Ser feminista, y más aún, ser activista del feminismo es una carrera de obstáculos. Parece que todos los días tengamos que estar dando explicaciones, justificando lo que decimos, pensamos o hacemos. Parece que ser feminista es pecado. Porque ante el feminismo siempre hay dudas -ante el machismo, no-. Constantemente se cuestionan las actitudes feministas (mientras las machistas se dejan de lado) añadiendo frases míticas como: “eso es rizar el rizo” o “no veas machismo en todo lo que ocurre”. ¿Os suenan?

¿Por qué se nos cuestiona siempre cuando la idea base de lo que defendemos es la igualdad? ¿Por qué decir: “soy feminista” genera un revuelo, pero hacer un chiste machista no? (Y si lo hace porque te quejas, eres una exagerada).

Desde Kariatide sabemos lo que es vivir todos los días estas situaciones y por eso os dejamos una guía para sobrevivir a una época especialmente difícil para una feminista: La Navidad, con esas fiestas rodeadas de amigos, familiares o compañeros de trabajo más conocidos como “cuñados”. 

Aquí tienes una serie de frases que has oído, o vas a oír seguro, en cualquier evento social de la temporada, y que ni todo el champán del mundo te va a hacer olvidar. 

“NI MACHISMO NI FEMINISMO, IGUALDAD”

Simplemente, la frase estrella. Seguramente una de las más repetidas en los últimos años por todo el sector cuñadil de nuestro alrededor. 

La RAE define el feminismo como: «principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.». Si la RAE -siendo plenamente patriarcal- lo entiende, tú también puedes, cuñado estándar. 

La versión 2.0 de esta frase es la típica: “pues entonces que no lo llamen feminismo”. ¿Si se llamara “ayrhdnnsnismo” os haría sentiros menos ofendidos? No, ¿verdad? Pues entonces tu problema no es el término, es tu machismo.

“NO TODOS LOS HOMBRES SON MACHISTAS”

Amigas, todo el mundo es machista. ¿Cómo no vamos a serlo si vivimos bajo el patriarcado? Es imposible no tener actitudes machistas todos los días cuando todo lo que te rodea te incita a ello. Ahora bien, igual que las mujeres desaprendemos y nos tenemos que revisar todos los días, muchos hombres pueden hacerlo. 

Nadie niega eso. Pero el hecho de que no todos los hombres sean machistas no implica que los que lo son no supongan un problema para nuestra integridad. Simple y sencillo. Cuando hablamos de violadores, machistas, maltratadores hablamos precisamente de ellos. Si tú no lo eres, no hablamos de ti, cuñado. De nada.

“Y LAS DENUNCIAS FALSAS…”

Si a estas alturas no has sabido mirar los datos y entender que las denuncias falsas no son el verdadero problema, poco podemos hacerte comprender. Las condenas por denuncias falsas representan un 0,0069 %, sí, con tres ceros a la izquierda, del total de denuncias entre 2009 y 2018. Si realmente quieres poner el foco en esto y no en las 1.033 mujeres asesinadas desde 2003, deberías plantearte qué tipo de persona eres (un cuñado de manual).

“YA NO SE PUEDE NI DECIR UN PIROPO”

Efectivamente. Ni ahora ni nunca. No va contra ti, no es una moda. A nadie le gusta que invadan su espacio personal ni le incomoden. A nadie le gusta tener que poner buena cara para evitar un conflicto cuando alguien le da una opinión que no ha pedido (que si qué guapa eres, que si lo que te hacía…). Puedes imaginar que no es algo que nos haya surgido de repente. Estamos hartas de que se nos sexualice desde que somos unas niñas (pregunta a ver a cuántas mujeres alguien les hizo un comentario obsceno cuando tenían 13 ó 14 años), de tener que mirar para otro lado y de afrontar situaciones violentas sin necesidad.

“LUEGO, SI ENTRÁIS GRATIS A LAS DISCOTECAS, NO OS QUEJÁIS”

Una vez más: si tú no pagas, eres el producto. ¿Realmente crees que eso de que las mujeres entremos gratis a algunas discotecas es una cuestión de desigualdad perjudicial para el hombre? Si pensamos un poco no es difícil encontrar que el problema viene de lo acostumbrados que estamos a que pagar por una mujer sea algo normal. Por favor, basta amigo cuñado. 

“YO TAMBIÉN TENGO MIEDO CUANDO VOY SOLO POR LA CALLE”

¿De quién? De otros hombres, imagino. ¿Sabes lo que hago cuando salgo del metro por la noche y bajo los 200 metros que hay hasta mi portal? Imaginar qué haría si me intentaran violar en ese momento. Eso es tener miedo. Eso es no tener libertad de verdad. Por favor, dejad de intentar poner vuestros problemas por delante como si los nuestros no importaran. ¿Tú también tienes miedo? Vale. Pero recuerda, eso no hace que nosotras dejemos de ser violadas, agredidas y asesinadas cuando vamos solas por la calle. Y tampoco hace que nuestro miedo sea menos importante. 

Por todas estas cosas que durante estas fiestas vamos a tener que aguantar, desde Kariatide queremos mandaros todo nuestro apoyo. Ánimo, compañeras. Y siempre podéis tomaros la vida con humor (y un poco de alcohol) y seguir nuestro bingo feminista versión cuñados para hacer los encuentros mucho más entretenidos.

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