Clara Campoamor y Victoria Kent están de vuelta

Imaginemos un salón, una cena, mucho vino y demasiadas cosas que nunca se hablaron. Victoria viene a cenar es la obra teatral con la que su directora Carmen Nieves nos trae de vuelta a Clara Campoamor y Victoria Kent. Interpretadas por Tiffani Guarch y Rebeca Fer. Un cara a cara escrito por Olga Mínguez que no deja respirar porque la palabra que no se dijo ocupa todo.

A finales de 2020, Carmen Nieves decidió crear Pisando Escenario, un proyecto conjunto para crear obras y “no buscar a nadie que me de un papel, ¿sabes? Ser yo capaz, junto a otras personas, de crear algo junto a mujeres en mi misma situación y ver que yo puedo hacer las cosas. Al final es creer en una misma. ¡Ya lo podría haber hecho antes! ¿Por qué he esperado tanto?” Ahora estrena ‘Victoria viene a cenar’, una obra que se estrena en el Teatro Galileo de Madrid dentro del marco del Festival Sala Joven y que se podrá ver los días 9,10 y 11 de julio.

A propósito de que este 2021 se cumplen 90 años de la aprobación del voto femenino, Nieves recupera a las protagonistas de aquel 1931 que la historia enfrentó para siempre y de las que se desconocen muchos detalles. Lo único que tenemos claro es que Victoria Kent se negó al voto de las mujeres y Clara Campoamor, a pesar de las dificultades, lo consiguió y nos hizo más libres. Tiempo después, en un encuentro atemporal y ficticio, Clara invita a Victoria a cenar y con esa invitación se nos descubre la historia detrás de la historia.

¿Por qué Clara invita a cenar a Victoria?

Clara invita a cenar a Victoria porque tienen una conversación pendiente. El objetivo de Clara es obtener algo de Victoria, el qué no lo puedo decir porque si lo digo, lo cuento todo. Ellas no se han visto en muchísimos años, es un momento atemporal como si tú y yo nos viésemos de aquí 50 años pero con el cuerpo de 30. Clara Campoamor quiere dejar sus diferencias a un lado, así como Victoria que por eso acepta la invitación tras muchos intentos de Clara. Ella la convence haciéndole entender que no quiere conseguir nada de Victoria, que simplemente quiere una tener una velada normal y charlar.

Pero Clara no quiere precisamente “charlar”

No, no, claro que no. Lo bonito de la obra es que el público es participe de la intención de Clara. La obra se abre con un monólogo de ella e invita al público a ser cómplice de lo que va a pasar esa noche.

Es una noche para remover los fantasmas que marcaron la relación entre Clara y Victoria, aunque son pocas las personas que conocen la historia de aquel 1931.

Cuando Clara hizo la propuesta de dar el voto a las mujeres todo el mundo se le echó encima. Solo había 3 diputadas en aquel momento y tanto Victoria Kent como Margarita Nelken, se posicionaron en contra. Aunque los hombres dijesen que estaban en contra de Clara, daba igual públicamente porque lo que más llamaba la atención es que una mujer tuviera una posición contraria. Victoria entendía que era capaz de dejar a un lado el hecho de ser mujer y mirar por el bien concreto de la sociedad y tú, sin embargo, eres una egoísta que mira por ti y no por el conjunto de la sociedad. De ahí que Clara dijera la famosa frase de “me siento ciudadano antes que mujer”. Sin embargo, aunque Clara consiguió el voto femenino en España, no es un icono ni se le reconoce el logro.

¿Por qué estaba en contra Victoria Kent de que las mujeres votaran?

En una conversación reciente con amigos salió el tema y me sorprendió cómo las personas empatizaban con lo que decía Victoria. Cuando yo leí la obra y el discurso de Victoria Kent el día de la votación, quería matarla. Al principio de la obra le decía a Rebeca, la actriz que interpreta a Victoria: ¡uff, me va a costar entender a tu personaje porque es que te quiero matar! (ríe) La postura de Victoria estaba justificada para ella y para muchos. Ella veía que si la mujer votaba, iba a perder la República porque había mucho voto rural y no iba a ser para la República.

Decía que cuando las mujeres tuvieran más estudios y más conciencia de los bienes que aportaba la República, entonces estarían preparadas para votar. Si se les daba el voto a las mujeres en ese momento iba a perder la República porque las mujeres votarían lo que les dijese el marido, por ejemplo. De todas formas, al final se demostró que la República no perdió por el voto de las mujeres sino porque la derecha se unió.

Tiffani Guarch como Clara Campoamor
Tiffani Guarch como Clara Campoamor

La culpa siempre es de las mujeres…

Clara tuvo 161 votos a favor, y votaron hombres a favor. Pero el paso lo tuvo que dar ella. Celebrar dos figuras como Clara y Victoria, es darles nombre y traerlas de vuelta para darlas a conocer. Es justicia porque en el texto se comenta también porque a Clara se le castigó mucho de que perdiese la izquierda, cayó el peso sobre ella. Campoamor justificaba que si la mujer votaba a la derecha, también tenía que aprender a ser libre y que votara lo que tuviese que votar. Que no porque fuese a votar a la derecha tenía que dejar de votar. Es cierto que la autora, Olga Mínguez, ha hecho un trabajazo, su texto es una obra de arte y lo recomiendo incluso para leerlo.

Como directora, ¿has podido empatizar con el discurso de Victoria Kent?

Sigo teniendo un conflicto interno, la verdad. He logrado empatizar porque he sabido ver todo lo demás que hizo por la sociedad y el feminismo. Pero si te soy sincera no la puedo llegar a perdonar del todo.

¿Crees que el espectador la perdonará?

Confío que el espectador sea menos rencoroso que yo. Además de eso se trata la obra. Queremos celebrar el 90 aniversario de la aprobación del voto de la mujer y es un homenaje tanto a Clara Campoamor y Victoria Kent. Hay una balanza entre los dos personajes y se cuentan las luchas que tuvieron ambas y cómo fueron sus vidas porque nada fue un camino de rosas para ninguna de ellas.

Rebeca Fer como Victoria Kent
Rebeca Fer como Victoria Kent

Este es como un encuentro entre dos personas que hace mucho que conocen de la vida de la otra pero que no saben cómo se sintieron en soledad

Eso es, eso es lo más bonito que se ve en la obra, lo que más me gusta es la parte en la que son capaces de dejar a un lado sus fantasmas. La sociedad se empeña en que las mujeres seamos rivales y en esta obra no se ve esa rivalidad, vemos sororidad en entre ellas. Dos personajes tan enfrentadas políticamente, públicamente, por la historia, con una postura tan opuesta con algo tan crítico y fundamental como fue el derecho a votar, que sean capaces de tener una reconciliación y hablarse desde el cariño y la complicidad, es un gran paso. De hecho, tienen una crítica al patriarcado de su época y se burlan de sus compañeros.

Antes comentabas cómo la obra nos habla de los logros de cada una de estas dos mujeres, aunque es cierto que la historia ha reducido a Victoria Kent como la mujer que se negó al sufragio femenino.

Creo que a nivel popular no se conoce lo que hizo después a nivel social en España. Yo misma antes de la obra iba con el mismo prejuicio. Ella fue la primera Secretaria General de Prisiones y la primera en entrar en el Colegio de Abogados de Madrid. Es fuerte que sea la primera mujer que ejerce como abogada en un tribunal.

Fíjate que me decías que es un texto serio, sin embargo vemos mucha ironía y mucho sarcasmo en toda la obra.

La obra es un constante tira y afloja. Hay un momento en el que Victoria quiere irse y Clara le dice: ¡Vete, ahí tienes la puerta! Y Victoria le contesta: ¡Pues no me voy a ir ahora, pero quizá me voy después! Eso hace que el espectador se mantenga pendiente de qué va a pasar hasta el final. Y también es un regalo poder disfrutar de los discursos reales del día de la votación.

Se cumplen 90 años de la aprobación del voto femenino, ¿cuál es el principal impacto que quieres generar con esta obra?

El objetivo para mí es que se conozca a Clara Campoamor y Victoria Kent de otra manera, es decir, que sean más cercanas a la sociedad. Cuando hablamos de personajes históricos, nos hacemos una idea pero cuando los vemos representados, cobran vida. Yo no veo dos actrices, veo a Clara y Victoria. Si alguien las conoció, siempre habrá diferencias. Pero lo más importante es ponerles cara y verlas. Yo me las imagino de verdad. Eso creo que es lo más guay. Me voy al teatro y no voy a ver cualquier personaje, voy a ver a Clara Campoamor y Victoria Kent y quiero que el espectador salga con esa sensación. Al final terminas creyéndote que has visto y vivido ese encuentro. El teatro es una manera tan bonita de ver a nuestros referentes.

Victoria viene a cenar ha sido seleccionada dentro del Festival Sala Joven, una muestra de teatro producido por jóvenes de entre 20 y 35 años y organizado por el Teatro Galileo de Madrid. La obra se podrá disfrutar este día 9,10 y 11 de julio. ¿Qué le dirías a los espectadores y espectadoras para que vinieran a ver la obra?

Primero le diría que siempre es bueno ir al teatro, que se deje sorprender por los personajes, que evite los juicios a Victoria y Clara antes de venir, que aprenda y preste mucha atención a los detalles, que va a revivir un momento único en la historia de nuestro país, que reflexione y que se relaje.

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