Adult Material: una serie necesaria sobre la industria del porno

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Adult Material, una miniserie británica de cuatro capítulos, cuenta la historia de Hayley Burrows – conocida artísticamente como Jolene Dollar – una veterana actriz porno y madre de tres hijos

El primer capítulo presenta a Hayley como una mujer feliz tanto con su trabajo en la industria del Cine X, como con su vida de madre y esposa. La historia cambia cuando se incorpora a su productora una joven de 18 años. Y es obligada a realizar prácticas sexuales para las que no estaba preparada en su debut. Amy, la joven de 18 años, sufre un desgarro anal que la obliga a usar muletas durante varias semanas. Adult Material

Esta noticia, que ya molesta a Hayley, viene acompañada con otra peor. El actor porno que la violó años atrás va a trabajar con su amigo y jefe de la productora, Conell. Por este motivo Hayley, después de hablar con su hija mayor, decide retirarse del porno e interpone una demanda contra la productora. Pero Hayley se niega a contar a su abogada, una activista feminista, qué es lo que hay detrás de su denuncia, qué es lo que le pasó a ella. Se niega a llamarlo violación porque, como ella misma dice, no tiene claro cuáles son los límites y qué es el consentimiento:Adult Material

La violación de Hayley

“Mi padre me abandonó cuando yo tenía 6 años. Mi madre trabajaba todo el día y se automedicaba, llegaba a las 20:00 del trabajo. Yo tenía un montón de amigos pero, a las 17:00, se iban a casa a tomar té y yo me quedaba sola, todos los días, durante 3 horas, y me aburría muchísimo. Cuando tenía 12 conocí a un grupo de chicos más mayores. Quedaban en las escaleras a fumar porros y eso. Al principio no les caí muy bien, pero luego empezaron con todo eso de que si se la chupaba me dejaban estar con ellos. A mí no me molestaba asique lo hice, durante muchos años. Supongo que hay cosas que me han pasado en la visa que no me dejan ver qué es lo correcto. Las cosas que a la gente le parecen normales a mí no. Y no sé cómo arreglarlo.”

De hecho, cuando su hija mayor le cuenta que su novio la ha violado, Hayley no es capaz de verlo así, y le reprocha que ella no dijese no en ningún momento. Así como ella no dijo no cuando el actor porno la violó años atrás:

De repente estaba ahi, me bajó los pantalones y estaba dentro. Y en mi cabeza yo decía: “no sé cómo hemos llegado a esto”. Pero si lo vieras desde fuera parecería como si nada. Por una parte pensaba “joder, esto no está bien”, pero por otra me preguntaba si me haría mucho daño si intentaba escapar. Escuahaba lo vacía que estaba la casa, pensaba a cúanto estaba la casa más cercana, cúanto tardaría en llegar con estos zapatos. Y allí estaba él, dentro de mí, me puso la mano en la boca, apretando mucho, y me dijo: “te voy a follar hasta dejarte muerta”. Era una broma, pero no lo parecía. Era muy real. La mano no me dejaba respirar. Luego me desmayé.” A lo que luego añade: “Pero no dije que no en ningún momento. No fue una violación”

El negocio de la industria del porno

Hayley cuenta cómo, cuando volvió del viaje donde la violaron, se lo contó a su amigo Conell, que ahora está dispuesto a trabajar con el violador a sabiendas de lo que le hizo a ella. Esto pone de manifiesto por un lado que los intereses económicos de la industria del cine porno están por encima de cualquier moral o amistad que pueda existir dentro de ella y, por otro lado, la inquebrantable lealtad masculina.

A Conell se le olvida muy rápido que han violado a su amiga, y no sólo eso, sino que llega a afirmar que en el fondo el chico “es buena persona”. Esto es algo que podemos ver en nuestro día a día, hombres autodenominándose feministas pero defendiendo violaciones y abusos cuando los que lo cometen son amigos suyos, o incluso futbolistas famosos. La semana pasada pudimos ver como los líderes de los partidos de izquierdas y “feministas” de este país le rindieron homenaje a Maradona, un hombre conocido por ser un maltratador y un consumidor de prostitución de menores.

El hecho de que Hayley no considere su propia violación como tal, pone de manifiesto la fina línea que separa el porno de la prostitución y la prostitución de la violación. Si cualquier mujer se siente culpable después de una violación Hayley se siente más culpable aún porque ella es una actriz porno, entre lo que ella hace y una violación no hay tanta diferencia. Ella misma lo reconoce cuando habla de su infancia y explica cómo ha llegado al porno; no pudo elegir, la vida la obligó a hipersexualizarse desde muy pequeña y ella entendió que ese era su único destino.

Hayley no es capaz de asumir lo que le pasó como una violación, pero sí es capaz de ver que el hecho de que a Amy se le ofreciera más dinero por hacer un anal en su primer día de trabajo y ella lo aceptara no justifica poner el riesgo su salud. Según avanza la serie vemos como Hayley no es la mujer empodearada que pretende hacernos creer, sino que en realidad no es más que una víctima, al igual que Amy, que después de sufrir un desgarro anal, es violada por el mismo hombre que abusó de Hayley. Más adelante vemos como Amy se ve obligada a prostituirse para poder sobrevivir.

Decía Amarna Miller en su reseña de Instagram sobre la serie que “Hayley no es una víctima ni del porno ni de los hombres, sino del sistema que le dice que tiene que ser complaciente“. Es cierto que somos víctimas de un sistema que nos obliga a ser complacientes. Se llama género y las feministas luchamos por abolirlo. Pero, ¿Quién viola a Hayley si no es un hombre?¿Quién la somete sino es el porno? Hayley es víctima de un sistema patriarcal que se sustenta en el porno y en la prostitución y del cual los máximos beneficiarios son los hombres.

La pornografía en España

Pero no sólo eso, sino que los datos demuestran que mientras exista el porno, las mujeres no vamos a poder ser libres. Éste sustenta la violencia a la que somos sometidas. El acceso a la pornografía en nuestro país está en los 8 años. Entre las categorías más buscadas en este tipo de plataformas están “violación” y “adolescentes”. También hay datos que demuestran que a mayor consumo de pornografia más se desarrollan los estereotipos de género y más se cometen agresiones sexuales, es decir, hay una relación directa entre el porno y la realidad, una realidad en la que siempre pierden las mujeres.

Hayley pierde la querella contra la productora de su ex amigo y es obligada por el sistema judicial a pagar una multa. Por ello, después de vender varias de sus pertenencias, se ve en la obligación de grabar una escena porno con el hombre que la violó. El público está dispuesto a pagar mucho dinero por ver cómo el hombre al que Hayley ha denunciado públicamente por violación vuelve a agredirla sexualmente. Esta vez con dinero de por medio. Todo lo que Hayley ha luchado ha sido en vano; no puede escapar del porno, y tampoco consigue que se haga justicia.

El mito de la libre elección

Adult Material pretende sacar a la luz la realidad del porno. Mostrar las consecuencias que tienen en nosotros determinados actos de nuestro pasado. Es el patriarcado el que crea estos traumas para luego poder aprovecharse de ellos. El debate no es la libre elección de las mujeres, pues queda claro que esta no existe. Hay una insistencia neoliberal en defender el porno como algo maravilloso. Que libera a las mujeres y que lo presenta como un trabajo como otro cualquiera. Esto es de un cinismo supremo, pues el porno no sólo está lleno de mujeres con experiencias parecidas a las de Hayley o Amy. Sino que también ha quedado demostrado que el porno se nutre de víctimas de trata. Recordemos el caso de Torbe, sin ir más lejos.

Por otro lado, que existan mujeres que “libremente” decidan dedicarse al porno no exime a éste de su responsabilidad como industria multimillonaria. Y por supuesto, como propagador de cultura. ¿Qué un trabajador este dispuesto a trabajar 20 horas exime de culpa al explotador? ¿Estamos dispuestos a aceptar la vulneración de los derechos humanos si la persona en cuestión acepta ser explotada? Todos trabajamos por dinero porque el sistema nos obliga. Pero eso no justifica que se incumplan los derechos humanos, y mucho menos si siempre salimos perjudicadas las mujeres.

El final de Adult Material nos deja muy claro que única diferencia entre una violación y una escena porno es el dinero. Empoderante no es el porno, es poder vivir dignamente sin ser vistas como meros objetos sexuales a disposición del hombre. Defender que las mujeres tienen derecho a venderse es ocultar que los hombres tienen derecho a comprarlas.

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